Canciones imprescindibles: ‘Opel’, de Syd Barrett

Este texto es parte de un texto mayor que me encuentro realizando sobre las canciones que me parecen imprescindibles. Cuando llegue a 30 tendré un texto terminado, creo, para ver qué hago con él.

“Barrett very often seems to experience reality as pure subjectivity; there is no separation between himself and the objective world: he becomes the object. Here, though, there is no freedom to chose, to discriminate, or to orientate attention or direction, and eventually too much light becomes blinding, and everything is seen, but within a kind of visual white noise”.
Matt Hetherington

A esta altura del mes me enfrento a la muerte de Syd Barrett, y digo ‘enfrento’ porque eso es lo que me sucede con la muerte de Syd. De esa manera, como si fuese un amigo de toda la vida, porque esa es la sensación que me estremece al escucharlo, especialmente cuando únicamente se escuchan su voz y su guitarra… despojado de todo, hasta de su yo.

‘Opel’ es una de las canciones más hermosas que se pudieron escribir. Es una de las canciones que embruja al oyente, simplemente una joya en la que Barrett demuestra su estatus de genio, tratando de mantener cierto orden. Pero, ¿un orden a costa de qué? De su paz mental, sin duda.

Este fue uno de los primeros temas que Barrett grabara para las sesiones de lo que iba a ser ‘The madcap laughs’, su primer disco solista. Con Malcolm Jenner en los controles, Syd grabó una maqueta de este nuevo tema, que sorprende por tener una melodía que mata por su escasa indiferencia durante las estrofas, pero que llegan a un casi hipnótico y desesperante llamado de auxilio al final.

El secreto de la canción y su validez está en su estructura. Tocada con guitarra eléctrica y con la voz de Syd (untada con un poco de reverberancia), ‘Opel’ (que es tomado por muchos entendidos como el apodo o sobrenombre de alguna chica –para mí hay que entender que Barrett, como otros músicos de los años sesenta, como Lennon, estuvieron influidos por Lewis Carroll y James Joyce, con sus característicos juegos de palabras), tiene una introducción que se podría considerar ‘ruido de estudio de grabación’, con un Barrett tocando para probar la afinación del instrumento y de inmediato desarrolla el tema, sin entrada… Voz y música hechos un solo pastiche.

On a distant shore, miles from land
stands the ebony totem in ebony sand
a dream in a mist of grey…
on a far distant shore…

The pebble that stood alone
and driftwood lies half buried
warm shallow waters sweep shells
so the cockles shine…

A bare winding carcase, stark
shimmers as flies scoop up meat, an empty way…
dry tears…
crisp black squeaks tore reeds
make a circle of grey in a summer way, around man
so don’t ground…

(posible traducción)

En una orilla distante, a millas de la tierra
Se yergue el tótem de ébano sobre arena de ébano
un sueño en una niebla de gris…
en una orilla distante.

El guijarro que estuvo solo
y la madera flotante enterrada hasta la mitad
caparazones de agua tibia baja
y los berberechos…

Una carcasa desnuda y curva brilla,
como vuela la cucharada encima de la carne, un camino vacío…
lágrimas secas
crujiente negro chirría y rasga las cañas
hace un círculo de gris como en verano, alrededor del hombre
así que no aterriza

Más allá de esa letra encriptada y de una melodía que no permite salir de cierto tono, ‘Opel’ aboga por una comunicación, quizás una fraccionada, pero eso deseo de todavía estar ‘totally together’ (como el propio Barrett dijo estar en una entrevista con la Rolling Stone en 1971). Los estragos de alguna enfermedad mental estaban más que latentes en la obra de Barrett, como si se tratase de un Van Gogh, quien supuestamente tuviese un problema nervioso que lo hacía ver las cosas de otra manera y por eso pintaba lo que pintaba. Así, hay cierta animosidad, el intento por crear algo en medio de todo, lleno de todo, abarcar la mayor intención posible. Hacer un todo.

‘Opel’ es una canción total. De estados generales, de posibilidades supremas.

Desde la primera estrofa hay una clara conciencia de que estamos ante una composición donde las cosas están más que definidas: El tótem de ébano descansa sobre la arena de ébano… un solo tono, distintos objetos pero no hay diferenciación en su color… En su estructura todo se refleja igual.

Casi como una propuesta o manifiesto, la locura de Barrett (que su hermana y cuidadora de los últimos años, se encargó de desmentir en una nota publicada una semana después de la muerte del músico) sirve como un catalizador. Una canción de amor puede ser un compendio de la vida.

Es una vez que terminan las estrofas que se desencadena la marea musical más intrigante de los últimos 50 años. Una sola guitarra, con un sonido ‘clean’, pasado a través de un poco de eco, consigue poner los pelos de punta por su sistemático rasgueo.

La guitarra suena interminable, como si estuviésemos viajando sobre ella, observando las miserias que descansan por debajo de nosotros. Acordes que se repiten en 3 compases, para luego cambiar a otro grupo de notas. La idea es la preparación para el final, la coda, la letanía larga con la que Syd cambia de tono y dice en voz alta:

I’m trying
I’m trying to find you!
To find you
I’m living, I’m giving,
To find you, To find you,
I’m living, I’m living,
I’m trying, I’m giving

Estoy intentando
Estoy intentando encontrarte
Encontrarte
Estoy viviendo, estoy dando
Encontrarte, encontrarte
Estoy viviendo, estoy viviendo
Estoy intentando, estoy dando

La desesperación y el canto convertido en una llamada de auxilio. Syd hace del final de Opel su cierre, su pedido, su SOS… ha visto todo y quiere regresar… Lastimosamente no lo consiguió.
Opel no fue editada, decisión extraña, sino hasta 1989, cuando le dio nombre al tercer y último álbum de Barrett, que no era más que un compendio de las grabaciones que no fueron usadas en sus discos. Para entonces, Syd Barrett había recuperado su nombre real: Roger y ya estaba alejado del mundo de la música por más de 15 años.

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14 comentarios en “Canciones imprescindibles: ‘Opel’, de Syd Barrett

  1. Esas canciones son las diferenciaban a Barret del resto de los Floyd. El no tocaba en pan psicodelico. Vivía en plan psicodelico.

  2. Esas canciones son las diferenciaban a Barret del resto de los Floyd. El no tocaba en pan psicodelico. Vivía en plan psicodelico.

  3. Ludo y Autómata: La diferencia entre ser y pretender es muy grande y no siempre hay relación entre ambas, como el caso de Syd.

    Sí, él vivía en ese plan, pero no era una necesida de búsqueda, sino un estado…

    Saludos

  4. Manuela,

    Eso se llama desempleo y desesperación por conseguir un nuevo trabajo….

    Aunque creo que ghe aprovechado todo este tiempo…

    Saludos

  5. Ludo y Autómata: La diferencia entre ser y pretender es muy grande y no siempre hay relación entre ambas, como el caso de Syd.

    Sí, él vivía en ese plan, pero no era una necesida de búsqueda, sino un estado…

    Saludos

  6. Manuela,

    Eso se llama desempleo y desesperación por conseguir un nuevo trabajo….

    Aunque creo que ghe aprovechado todo este tiempo…

    Saludos

  7. Malcom era Malcom Jones, el que hizo el libro acerca del trajinado 1er. disco de Barrett. Jones tiene “su” versión —en ese libro— de cómo trabajó Barrett a full y racionalmente en la producción del disco. Jones no estuvo de acuerdo con la separación de “Opel” por parte de Waters/Gilmour.
    Muchas gracias por tus datos, Silvia.

  8. Malcom era Malcom Jones, el que hizo el libro acerca del trajinado 1er. disco de Barrett. Jones tiene “su” versión —en ese libro— de cómo trabajó Barrett a full y racionalmente en la producción del disco. Jones no estuvo de acuerdo con la separación de “Opel” por parte de Waters/Gilmour.
    Muchas gracias por tus datos, Silvia.

  9. Silvia, gracias por la visita…

    además de la separación de ‘Opel’ (una decisión que se puede calificar de estúpida) me parece que hubo otras que no le hicieron justicia al disco. Prefieron muchísimo más la versión de Jones en producción de ‘Golden Hair’, que la que hicieron Waters/Gilmour…

    Saludos

  10. Silvia, gracias por la visita…

    además de la separación de ‘Opel’ (una decisión que se puede calificar de estúpida) me parece que hubo otras que no le hicieron justicia al disco. Prefieron muchísimo más la versión de Jones en producción de ‘Golden Hair’, que la que hicieron Waters/Gilmour…

    Saludos

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