Premio a la poesía y la criticidad concienzuda

Uncategorized


Primero lo primero. Ernesto Carrión, poeta guayaquileño, acaba de ganar el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín. Hay más datos de este premio (incluyendo el acta del jurado así como un análisis de la obra ganadora por parte de Ángel Emilio Hidalgo) en el blog de La casa de las Iguanas. Ernesto comentó a diario El Expreso que el premio “también tiene un valor personal porque sirve para demostrar que el viaje de la escritura vale la pena. Sin embargo, no quiere decir que vas a respirar por eso”.


Felicitaciones a Ernesto y a su ‘Demonia factory’, texto que ha ido trabajando desde hace muchísimo tiempo y que no sabía que ya lo tenía listo. Gracias a su permiso publico un excelente fragmento de ese poemario ganador a continuación:


PRESENTACIÓN DE LOS DOMINGOS DE MISA DE GALLO
abril sin recordar demasiado la historia comenzaba con la silla vacía Mi abuela preparaba en grandes ollas de zinc el festín del domingo Ella emocionada Ella domesticando palomas sobre el patio verde El ajo sobre los tallarines El arroz inflamándose doraba la techumbre de los platos aplastados por el ojo Luego la vieja canción picoteando las mallas descosidas de una radio que dormía bajo la cama Disponíamos entonces de una pequeña compañía de teatro que realizábamos entre primos para finalizar el almuerzo Mientras mis tías se tinturaban el cabello se coloreaban las uñas y huían hacia el futuro a paso presuroso pero descalzo Ellas me abrazaban me cortaban el cabello me bañaban en el patio bajo un sol blanquísimo en un día de viento Mi primer sol brincaba sobre los fierros del tren y se colgaba en los techos pobres donde roncaba la lluvia a ratos como un fusil Yo no necesitaba levantar la cabeza para internarme en el festejo de lo desconocido Mi madre era una armadura marrón entre las cañas del sueño Una mariposa en bengalí atravesando la casa Yo no necesitaba levantar la cabeza para saber lo que era claro y lo que era oscuro

así es como marchaba entusiasmado hacia mi cuerpo por primera vez
(de La máscara del Empalador)

Ahora, el asunto que tenía en la cabeza desde hace tiempo y que vino a adquirir forma gracias a dos acontecimientos: una carta de un lector criticando un artículo que hice y la conversación que tuve con mi pana de aventuras musicales, Andrés Bravo.

Pues sí, resulta que mi texto sobre el Odio a los taxistas, que se publicara en la penúltima edición de revista SOHO motivó la carta de Alejandro Ortiz que entre otras cosas decía:

“Este es el tipo de artículo que da a la revista una imagen mediocre, aunque el resto de trabajos publicados y las fotos sean de gran nivel. Sé que no se puede pedir que todos los números incluyan artículos de gente como Fernando Vallejo o Mempo Giardinelli, pero incluir piezas aficionadas y de tan poco nivel es insultante para los lectores y peor para los suscriptores. Tarjeta amarilla para Soho. Alejandro Ortiz, Quito”.

¿Tarjeta amarilla? Esa imagen está tan mala como mi artículo.

Hablando en serio, la criticidad es muy importante, y lo escribo así porque sin duda me tomo la molestia de mantener cierta peridiocidad en este blog de miércoles y trato de generar críticas que si bien no dejan de ser inevitablemente subjetivas, buscan algún tipo de discusión y muchos de los que leen comentan. Y lo escribo así también porque es obvio que existe gente que se toma la molestia y ejercita el derecho de enviar cartas a los medios para dejar por sentados sus puntos de vista sobre lo que se publica.

El problema son los argumentos o las razones. Lo lamento estimado Alejandro, en esto que acabo de transcribir no encuentro una razón concreta que como mínimo me obligue a pedirle disculpas o peor aún analizar mis falencias y tratar de mejorar. Lamento que no le haya gustado lo que escribí, es obvio que uno no escribe para que todos lo disfruten, sería muy infantil eso. Por otro lado, le ‘saca’ tarjeta amarilla a la gente de la revista, pero no dice el por qué (solo habla de ‘nivel’) lo que entraría en el campo de la especulación y no le permitiría establecer a los editores el parámetro necesario para no repetir los errores, tomando en cuenta de que su criterio sea el adecuado (aunque eso es harina de otro costal, porque es indudable que no ser Fernando Vallejo no es una razón de peso)… aunque bueno, es simplemente un artículo que en otras circunstancias sería desechable. No hay que alarmarse porque no le haya gustado.

En definitiva podría decir que lo he ofendido a usted y a la gente que dirige como parte de la Cooperativa de Taxis ‘Divino Niño’, número 14; pero esto sería estúpido. Así como precisar que tengo dudas de que su texto sea íntegro, pues sabemos que por espacio se suelen editar esas cartas y bueno, lo único que queda es lo que está ahí, publicado.

El asunto, insisto, está en el nivel de criticidad. “Estamos en un país en el que a la gente le gusta lo malo y ni siquiera lo piensa”, me decía Andrés en una conversación que tuvimos ayer sobre la música. ¿Le gusta lo malo? Sí y detrás de eso no hay manera de establecer algún punto en concreto que funcione o delimite gustos de manera precisa. Al no tener ejercitado ese instinto de criticidad, de ‘segregación’, qué se puede esperar. Simplemente pésimos gustos y nada de definición sobre estos.

“Por ejemplo, mira lo que pasa en Argentina. Hay gente que escucha a Andrés Calamaro puede escuchar cosas como la cumbia villera o la Mona Jiménez sin meterlos a todos en el mismo costal, pero disfrutándolos”. Me encantó esa posibilidad de la crítica individual. Reconocer lo que son las cosas, no dejarte llevar por gustos que te transformen en una especie de dictador de lo bueno (cosa en la que he caído muchas veces). En esa identificación, en ese nivel bárbaro de criticidad, existe el espacio para lograr un mejor diálogo entre individuos que están metidos en una sociedad, definiendo lo que hay como lo que hay. Decía en el post anterior que Fuguet hablaba de cómo hay espacio para todos y sí, desde luego. Esto no es un comentario a favor de que se dé ‘de todo como en botica’, sino de comprender que hay varios gustos y que éstos pueden ser definidos e incluso defendidos. En el caso más optimistas pues que en una persona convivan diversos gustos, disímiles entre sí, pero bien aclarados. “Esto me gusta porque lo puedo bailar bien” o “Esto me gusta porque me hace pensar” , hablando estrictamente de lo musical.

Por eso hay que entender que los gustos son importantes, pero para decir que esto u aquello me gusta o es un asco hay que tener cierta conciencia que trascienda lo etéreo, o al menos que lo intente. Yo hablo mucho de la honestidad para referirme a la calidad de lo literario, de la honestidad individual, y sé que caigo un poco en lo intangible de alguna manera, pero supongo que es cuestión de esforzarme más para que se defina con propiedad y que lo que sostengo sea aceptado por otros… Al final llegar a ese punto podría ser complicado.

O quizás sea como dice el mail que me enviaron hace poco: “Su estilo ya caducó”…. me siento mal, ya vengo… voy a llorar…

16 comentarios en “Premio a la poesía y la criticidad concienzuda

  1. A Carrión habrá q leerlo. Criticar x q sí no vale? Creo q seguramente siempre será más destructivo, para todos, quedarse callado. Bajo el juicio “hay espacio para todos” tendríamos que admitir que se puede escupir, bajo el título incluso de “crítica”, cualquier cosa y esgrimir como argumentos algo así como: “no escribes como fulano o mengano”. Vale la crítica por pobre q sea?. Vale escribir y atreverse aunque sea rozando lo inconcluso y rayando en lo visceral?. Todavía estoy llena de dudas…

  2. A Carrión habrá q leerlo. Criticar x q sí no vale? Creo q seguramente siempre será más destructivo, para todos, quedarse callado. Bajo el juicio “hay espacio para todos” tendríamos que admitir que se puede escupir, bajo el título incluso de “crítica”, cualquier cosa y esgrimir como argumentos algo así como: “no escribes como fulano o mengano”. Vale la crítica por pobre q sea?. Vale escribir y atreverse aunque sea rozando lo inconcluso y rayando en lo visceral?. Todavía estoy llena de dudas…

  3. Pues la critica es complicada compoadre. SOHO se basa en enfrentar los distintos modos de ver el mundo en un paquete agradable. Los lectopres son importantes, pero ojo, no son tiranos.

  4. Pues la critica es complicada compoadre. SOHO se basa en enfrentar los distintos modos de ver el mundo en un paquete agradable. Los lectopres son importantes, pero ojo, no son tiranos.

  5. Escribir no es una mera experiencia psicológica ajena al mundo: está con él y de él se nutre, pero también es secreta y oculta y afecta al ámbito de lo más estrictamente personal. Eso es lo primario, el escritor escribe para sí mismo: Nombrar lo que no tiene nombre, o decir la verdad al tratar de mentir son paradojas que desarrollan su modelo en el desafío de Epiménides de Creta, el cual se preguntaba qué quería decir exactamente cuando afirmaba que todos los cretenses eran unos mentirosos: las palabras soportan esa contradicción interna que el escritor ha creído resolver en el acto de escribir.
    El lector nacerá entonces: Para abocar al lenguaje hasta sus límites, para adorar o rechazar lo escrito, para destruir (se) o reconstituirse… Cualquier solución será válida, menos una: Criticar sin razonamiento. El lector así ha perdido su oportunidad de análisis y se ha convertido en un famélico esquema lleno de envidias y recelos. Nada que apreciar, por tanto.
    Estoy enfadada, ¿eh?. menos mal que no se me nota mucho. Ja.
    Abrazos, Eduardo.

  6. Escribir no es una mera experiencia psicológica ajena al mundo: está con él y de él se nutre, pero también es secreta y oculta y afecta al ámbito de lo más estrictamente personal. Eso es lo primario, el escritor escribe para sí mismo: Nombrar lo que no tiene nombre, o decir la verdad al tratar de mentir son paradojas que desarrollan su modelo en el desafío de Epiménides de Creta, el cual se preguntaba qué quería decir exactamente cuando afirmaba que todos los cretenses eran unos mentirosos: las palabras soportan esa contradicción interna que el escritor ha creído resolver en el acto de escribir.
    El lector nacerá entonces: Para abocar al lenguaje hasta sus límites, para adorar o rechazar lo escrito, para destruir (se) o reconstituirse… Cualquier solución será válida, menos una: Criticar sin razonamiento. El lector así ha perdido su oportunidad de análisis y se ha convertido en un famélico esquema lleno de envidias y recelos. Nada que apreciar, por tanto.
    Estoy enfadada, ¿eh?. menos mal que no se me nota mucho. Ja.
    Abrazos, Eduardo.

  7. en cuanto a que podría tener mejores artículos estoy de acuerdo

    pero no aceptan ninguna de las sugerencias que les hago, ya no es culpa

  8. en cuanto a que podría tener mejores artículos estoy de acuerdo

    pero no aceptan ninguna de las sugerencias que les hago, ya no es culpa

  9. Rafael, debiste hacer una nota de cómo fue perder las elecciones en tu cantón frente a un payaso…

    Eso hubiera querido leer…

  10. Rafael, debiste hacer una nota de cómo fue perder las elecciones en tu cantón frente a un payaso…

    Eso hubiera querido leer…

  11. Manuela dijo más arriba: “Escribir no es una mera experiencia psicológica ajena al mundo (…) Nombrar lo que no tiene nombre, o decir la verdad al tratar de mentir son paradojas que desarrollan su modelo en el desafío de Epiménides de Creta, el cual se preguntaba qué quería decir exactamente cuando afirmaba que todos los cretenses eran unos mentirosos: las palabras soportan esa contradicción interna que el escritor ha creído resolver en el acto de escribir…”

    Soy picado por lo q dije sobre el comentario de Manuela?… no lo creo. Más que picado estoy molesto, porque cuando veo que la gente usa esa palabrerìa imbricada se me revela una especie de ànimo de pedanterìa, y peor aùn, mal argumentada, por parte de las personas que usan esa palabrerìa.

    Cuando veo eso siempre me viene la sospecha. Seamos màs sinceros, honestos como dice Eduardo, y hablemos como lo que somos.

    Creo que acabo de sentar una nueva política ética blogueril. El internet, ahora, no es tierra de nadie; es fácil ahora creerse la gran huevada con 10 o 15 frases copypasteadas, pero al mismo tiempo ahora es màs difìcil. El cyberespacio es de doble filo, te expones y te exponen. Por eso, lo mejor, es ser sincero.

  12. Manuela dijo más arriba: “Escribir no es una mera experiencia psicológica ajena al mundo (…) Nombrar lo que no tiene nombre, o decir la verdad al tratar de mentir son paradojas que desarrollan su modelo en el desafío de Epiménides de Creta, el cual se preguntaba qué quería decir exactamente cuando afirmaba que todos los cretenses eran unos mentirosos: las palabras soportan esa contradicción interna que el escritor ha creído resolver en el acto de escribir…”

    Soy picado por lo q dije sobre el comentario de Manuela?… no lo creo. Más que picado estoy molesto, porque cuando veo que la gente usa esa palabrerìa imbricada se me revela una especie de ànimo de pedanterìa, y peor aùn, mal argumentada, por parte de las personas que usan esa palabrerìa.

    Cuando veo eso siempre me viene la sospecha. Seamos màs sinceros, honestos como dice Eduardo, y hablemos como lo que somos.

    Creo que acabo de sentar una nueva política ética blogueril. El internet, ahora, no es tierra de nadie; es fácil ahora creerse la gran huevada con 10 o 15 frases copypasteadas, pero al mismo tiempo ahora es màs difìcil. El cyberespacio es de doble filo, te expones y te exponen. Por eso, lo mejor, es ser sincero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s