ESTA ES LA FORMA EN QUE LA MÚSICA NOS DETERMINA, CON EXPLOSIONES Y GEMIDOS

Esta es la primera parte del texto que se publicó hoy en CartónPiedra acerca de la relación que junto con Marcela Ribadeneira tenemos con la música. La segunda parte la escribió ella y la pueden leer aquí. Es una especie de He Shaid / She said. El título original fue cortado por ser muy largo. Y como dice Marcela: Stieg Larsson desaprueba esa acción:

CartonPiedraLosDos

Él

En casa suena mucha música y casi siempre yo decido sobre qué escuchar. Pero me doy cuenta rápido de eso y me controlo. Dejo de ser ese tipo de dictador con mucha facilidad, tanta que a veces creo que no soy ecuatoriano, pero bueno. Todo ha mejorado quizás porque ahora descubrí un aparato llamado “audífono”, que hace que ella no se vuelva loca con mi manía por desentrañar la música de un solo artista por semanas, hasta que se haya agotado todo.

Es decir, escucho hasta la médula ósea toda la obra de un grupo, solista o compositor y casi que conozco de memoria todo tracklist e historia detrás de cada trabajo. Soy un melómano, un arqueólogo, un obseso, un poseído… ¿qué se yo?

Estos días, por ejemplo, estoy escuchando todos los discos de The Who, una y otra vez. Así soy yo, en extremo caprichoso y obsesivo. “Tommy can you hear me?”.

Ella me regaló un iPod hace un año y ha sido el mejor regalo del mundo que me pudieron hacer. La música suena para mí hasta cuando me ducho. A veces, cuando me quiero dormir y no pensar, me coloco los audífonos, presiono play y escucho lo que sea. Ahora, por ejemplo, me duermo escuchando el “Won’t get fooled again” que termina con Roger Daltrey gritando “Meet the new boss / same as the old boss”.

Mientras ella se relaja con lo que escucha (es capaz de entrar en un estado de paz absoluta con “Memorial”, ese Everest compuesto por Michael Nyman); yo, en cambio, escudriño cada cosa que sucede en una grabación. El sonido, las notas, que si eso es un fagot o una conga. Insisto con eso de la obsesión. Más que relajarme, la música me saca del lugar en el que me encuentro y me hace sentir que el mundo es fabuloso. Con la música no pienso.

No pensar es, paradójicamente, lo que más me sirve. La música es abrir las ventanas para que entre aire a la casa.

Ella es también melómana y de las hardcore. Yo no sé si llego a eso. Lo mío pasa por otro lado. Lo cierto es que en casa, si empieza a sonar el iTunes de su computadora, lo primero que va a salir es “I can’t hardly stand it”, de Charlie Feathers. Esa guitarra que parece arrancada del surf rock y que debe ser la banda sonora de los sueños más felices de David Lynch. Escucha cosas que yo no escucho y me presenta cosas que no sabía que existían. Me hizo amar “All I want” de los Violent Femmes y puede poner en repeat esa canción de los Butthole Surfers que está en el soundtrack de Romeo & Juliet. Por ella prefiero “In the deathcar”, en voz de Goran Bregovic, por encima de lo que hizo Iggy Pop. Al menos ya no escucha tanto Jorge Drexler, de lo contrario se me caerían las orejas.

Sí, no me gusta tanto lo que hace Drexler, ¿algún problema? Y podría poner en esa lista a Kevin Johansen y al rey de reyes: Sabina . No sé. A veces creo que el castellano no sirve para hacer letras de canciones. Pero otras veces escucho las cosas de José Alfredo Jiménez y del flaco Spinetta y la vida me sonríe con ñ.

A ella le gusta cuando toco guitarra. Eso es un alivio. Hace unos días agarré la guitarra y toqué una versión cutre de “The acid queen”, que está en el “Tommy” , de The Who. Ella dice que le gusta como canto. Sospecho que no le queda más remedio que decirlo.

En realidad, como sé de sus gustos y de sus maneras de decir las cosas, ella es un carnicero haciendo el corte perfecto cuando se pronuncia sobre algo. Me gusta que sea así. Terrible imagen la del carnicero, así que la pongo de otra manera. Digamos que es una doctora en un quirófano sin bacterias, que hace la incisión perfecta para extirparle el apéndice a un paciente de riesgo, en menos de un minuto. Ella es una cirujana en sus opiniones.

Cuando llevo las cosas que he grabado en los ensayos de mi banda, ella es la primera en escuchar el progreso o no de las canciones. Es tan sencillo para ella desbaratarme el ánimo de rock con una frase como “Mmmm… eso no suena bien. Tú puedes hacer mejores cosas”. También es fácil para ella decirme: “Tu voz es lo mejor es esa canción” o “Me encanta ese coro”. Me eleva y me lanza al piso y eso me ayuda a trabajar mejor. No sé, ese acto de compartir el proceso sé que me permitirá hacer un buen disco. En esas ando: hago un disco. Ella escucha, me da sus lecturas y las tomo muy en cuenta.

John Lydon también suena mucho en casa. Una y otra vez nos repite “This is not a love song / This is not a love song” y me queda claro que no lo es. Me gusta, antes me gustaba, ahora más. The Sonics también golpean con su “Psycho”; antes de que Elvis me hable de la vez que una mujer le rompió el corazón y lo dejó en el “Heartbreak hotel”. Nina Simone camina por acá, Ennio Morricone igual, Jarvis Cocker cuenta de de cuando una chica le pidió que la llevase a hacer cosas de gente común; Connie Francis abre la boca para decir “Siboney”. A veces se le hace necesario a presionar play para que suene la canción con la que Michael Madsen le corta la oreja a un policía en “Reservoir Dogs”; en otras, Pappo aparece para decirnos que desconfía de la vida.

Y si hay que bailar, pues ¡qué mejor que hacerlo con Die Artwood! ¡Escuchen Die Artwood! ¡Bailar es tenebroso!

Creo que no hemos salido a bailar en mucho tiempo, si es que nunca lo hemos hecho. Quizás sea porque preferimos escaparnos del mundo y quedarnos en casa escuchando las cosas que preferimos escuchar. Me agrada que vivamos como ascetas y que seamos felices encerrándonos, con el volumen a tope.

Ahora, si hablamos de algo que sea absoluta pasión para nosotros, no me queda más remedio que hablar de Nirvana. Entre los dos tenemos toda la discografía oficial y los bootlegs de la banda de Kurt Cobain, libros, fotos, vídeos… etc. Podemos escuchar en todos los sabores y colores las versiones que existen de “Lounge Act”. Hay días en que ella abre el Youtube y empieza el show de las primeras canciones y mientras suena “Paper cuts” (del disco “Bleach”), me cuenta la historia detrás de la letra. Yo le regalé una edición especial del “Nevermind”, por los 20 años de la publicación y juntos nos conseguimos una camiseta con la carita feliz de la banda, en Perú.

Escuchamos, por encima de todas las cosas, los lados B de Nirvana, esas canciones que a nadie le interesan y que para nosotros representan ese momento en el que éramos adolescentes y la música era más que sonido.

Sí, es nuestra crisis de los 30 años. Estamos al tanto de eso. No nos importa.

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor / mañana es mejor”, cantó Spinetta. Creo que no se refería a la música, o al menos no a los gustos musicales. En todo caso, si no nos gusta lo que a todo el mundo le gusta en este momento, no es que seamos mejores que los demás. Probablemente es lo contrario y desde luego, estamos más viejos. Sin embargo disfrutamos estar viejos. No hay nada mejor que estar en casa y gritar “She keeps it pumpin’ straight to my heart”, porque podemos.

La música es como un todo que nos envuelve, nos da la vuelta y nos cruza. Hay noches en las que, si no podemos dormir, encendemos una computadora y escuchamos lo que sea. Ella pone alguna lista en 8tracks, yo le apuesto al Youtube. Ayer escuchamos Sonic Youth y mientras veíamos a Kim Gordon cantar “Bull in the Heather”, ella me contaba que la bajista ha sido la única persona que públicamente ha dicho que no cree que Kurt Cobain se suicidó, sino que lo mataron. Y me cuenta que la escena del crimen no fue procesada de la mejor forma, y que la Policía de Seattle lo reconoció así, entre otros datos curiosos del caso…

Y luego nos damos cuenta de que ya han pasado 20 años de eso.

Y nos sentimos viejos.

Nos reímos.

Y aplastamos play una vez más.

About these ads

Un pensamiento en “ESTA ES LA FORMA EN QUE LA MÚSICA NOS DETERMINA, CON EXPLOSIONES Y GEMIDOS

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s