Canal RSS

Archivo mensual: noviembre 2008

Las dedicatorias

Soy una mierda cuando se trata de dedicatorias. Una mierda tan grande como Bono, según los chicos de South Park. La ofensa es gratuita, de alguna manera. El asunto es que me siento ofendido cuando me doy cuenta que una de esas cosas que no se especifican cuando uno se dedica a la escritura es que las dedicatorias son parte del proceso. Y las mías deben ser una mierda completa.

Álvaro Enrigue, imagen tomada de notasmoleskine.blogspot.com

Escucho en la Feria de la Cultura a Paulo Lins, el gran brasileño que salió a escribir de una de las favelas de Río; Alonso Cueto, el serio y también gran escritor peruano, con una precisión quirúrgica al hablar, pero con una estampa firme y dura, y a Álvaro Enrigue, el mexicano que de dos estocadas supo hacer suyo al público con las referencia al urbanismo del D.F. (en probablemente la mejor mesa a la que he asistido en mucho tiempo, sobre narrativa) y Miss K y yo decidimos comprar algo de Enrigue (sabíamos quién era y que había escrito algunas cosas en Letras Libres), pero su pasión al hablar nos movió a buscar uno de sus libros.

Alonso Cueto, imagen tomada de pagina12.com

Dimos vueltas en los diversoso puestos de las editoriales y librerías presentes. Libros caros, elevados de precio. En unos “Hipotermia” estaba en $29,90 (una novela de Cueto estaba en $40,90, precios de Feria, supongo), en otro también. Dando vueltas llegamos al que la tenía en $26,90 (y con el descuento salió a $21,50), entonces la compramos y lo buscamos para que nos firme el libro de cuentos. Lo encontramos, interrumpimos su charla y gustoso firmó el libro. Hizo un dibujo, un oso con un cigarro en la boca; el nombre de Miss K y el mío salían como frase del oso y luego la fecha. Mejor que cualquier dedicatoria que se me pudiera ocurrir.

Paulo Lins, imagen tomada de ericgarault.com

Yo, en cambio, apesto en eso. Por eso me refiero que lo que hago es una mierda, así que le he estado dando vueltas a las ideas que puedan reemplazar el acartonado y desesperado estilo de escribir lo que sea que se me viene a la mente cuando estoy entregándole a alguien el libro, como si le estuviera pidiendo disculpas. Sí, la cosa va por ahí. Perdón por darte este libro, bro. No es mi culpa, salió así. o algo similar. O la opción sería escribir un chiste a lo Mitch Hedberg (el Kurt Cobain del stand up comedy, según me enteré hoy: “Yo tenía un loro, pero nunca aprendió a decir ‘Tengo hambre’, así que se murió”), pero eso no sería considerado valioso por nadie. Trozos de canciones, un pentagrama y letras en su interior, código binario. “Gracias por todo, por la lectura y el aguante”. O tener cientos de microcuentos o aforismos a lo Ciorán. O si es alguien que me cae bien dejarle mi correo electrónico y la dirección del blog. ¿Dibujos obscenos? ¿Mickey haciéndoselo a Minnie? ¿La bandera del Ecuador? ¿Un 593? ¿Firmar con otro nombre? ¿Qué?

No lo sé, lo que sí se es que de aquí a algunos años quisiera revisar estas primeras dedicatorias y cagarme de risa, fuerte, con potenccia y reconocimiento. Con todo eso. No queda de otra.

Long, long, long

Canción de amor o plegaria religiosa… ambas versiones son simplemente contundentes… Y ese bendito arreglo de piano booggie a la mitad, en sol menor… Y esa mezcla que es casi de estratósfera, con la batería reventada… Harrison parece que nunca hizo ningún desperdicio en su época beatle.

Long, long, long
(Harrison)

It’s been a long long long time,
How could I ever have lost you
When I loved you.

It took a long long long time
Now I’m so happy I found you
How I love you

So many tears I was searching,
So many tears I was
wasting, oh. Oh–

Now I can see you, be you
How can I ever misplace you
How I want you
Oh I love you
Your know that I need you.
Ooh I love you.




El gran Elliot Smith también la pudo hace con el mismo sentimiento…

10 frases de cronistas

He escrito crónicas, algunas buenas, otras que son francamente un desastre. Los perfiles pueden entrar en el mismo nivel. Algunos de ellas, la gran mayoría, no llegan a ser más que textos referenciales. A pesar de mi interés desalmado de querer hacer de ellos algo de valor, creo que no he podido conseguirlo del todo. De seguro que por mi culpa, es lo que suele suceder cuando uno se pone a darle vueltas a un tema e intenta la mejor manera de contarlo. Dice Martín Caparrós en ‘Por la crónica’: “La magia de una buena crónica consiste en conseguir que un lector se interese en una cuestión que, en principio, no le interesa en lo más mínimo”.
Y eso debe ser lo más jodido del mundo.

Daniel Samper Pizano, imagen tomada de elespectador.com

En estos días he escuchado a varios cronistas, invitados a la Feria organizada por el Ministerio de Cultura. Daniel Samper Pizano, gran periodista y escritor colombiano; Leila Guerrero, de Argentina (cuyas crónicas he devorado y disfrutado); Fabrizio Mejía Madrid, de México, y Julio Villanueva Chang, de Perú. Todos geniales en su aproximación a la profesión que ahora, en estos años, tiendo a amar y a respetar por lo que es. Y lo que intento en este post es colocar algunas de las frases que he escuchado y que debieron ser materia de estudios en la facultad:

  • Hay que ganarse el derecho a publicar cosas inútiles.
  • Al escribir perfiles se juega con la reputación de las personas.
  • Hay que ser responsables con el personaje de quien se habla. Uno puede ir haciendo daño con mala o buena onda.
  • El lector es un infiel y un traidor. Es un enigma.
  • El trabajo se sintetiza en tomar decisiones éticas en cada línea.
  • El perfil es un texto de autoayuda.
  • La crónica es literatura a presión, a vapor, que no es lo mismo que una mala literatura.
  • Hay 4 tipos de cronistas: el protagonista, el testimonial, el documental y el que diluye su voz.
  • Los ricos de Latinoamérica no son parodiables, porque ellos mismos se parodian.
  • La búsqueda es de temas locales que se universalicen.
Fabrizio Mejía Madrid, imagen tomada de ulisescastellanosherrera.blogspot.com

y una más para el camino:

  • La dictadura de los diseñadores (más aire, menos letra), ha significado la eliminación de las crónicas en los diarios.

De esta manera algo se queda escrito en la cabeza e intentas, a como dé lugar, que lo que haces y en lo que trabajas se refleje eso… de alguna manera.

Martín Caparrós, imagen tomada de grita.cl

God save the queen

imagen tomada de encontrarte.aporrea.org

Pedro Lemebel entra como un jedi, o como si fuese el Emperador Darth Sidious. La capucha verde cubre su cabeza, su bandana, de verde sigue el resto de su atuendo. Parece guardar el lightsaber en algún lugar de la vestimenta, no dice nada, ha llegado tarde, veinte minutos de retraso según el cronograma de la Feria del Libro. Debía presentar un video sobre su trabajo perfomático, pero se decidió algo más por un asunto técnico que ahora no tiene importancia. Lo estamos esperando, curiosos y estudiantes de diversas facultades de comunicación. Algunos se durmen, recuestan la cabeza en sus amigas que, estoicas, soportan el peso de estar en una charla que probablemente no reconozcan como importante todavía.

Lemebel es ajeno a todo esto. Se sienta, escucha la presentación de Juan Carlos Cucalón, narrador y cronista ecuatoriano, que le regala una planta. Saca una menta de su maletita y se la lleva a la boca. La historia que rondaba los pasillos del Centro de Convenciones Eugenio Espejo era que se bebió todo el whisky que pudo en el avión y ni bien arribó a Quito, se desplomó por algún lugar. El rumor se hizo realidad en boca del propio Lemebel cuando afirmó que bebió en el avión y no supo cómo llegó al hotel. Y todo fue risas.

Uno tiene una idea de Lemebel por lo que escribe, por su trabajo (“Escribo por plata, como las putas”), por esas entrevistas, por esa boca que dice todo, probablemente sin detenerse a la meditación de conciencia que lo interlocuta. Lemebel va al extremo porque lo vive y da la impresión que si quieres seguirlo un poco debes estar dispuesto a aceptar esa posibilidad. Él, desde eso, se ha manejado para crear una visión o un mundo que se adhiere a todo lo que pueda potenciarse. Chileno, Lemebel nació a mediados de los 50, en un hogar pobre, tanto que la casa de su madre parecía simplemente la fachada de un escenario hollywoodense (de esos que hacen referencia a Sudamérica): solo una pared con pared y agujeros de ventana y nada más. Ligado siempre con las minorías y sus problemáticas (“Mi corazón está donde me duele”, dijo al referirse a su trabajo con ciertas organizaciones ligadas a la defensa de los derechos humanos y más que nada al ejerciico de la memoria), homosexual, ser de la resistencia, gran cronista, capaz de sorprender a políticos en un acto de respalo a Patricio Alwyn, vistiéndose de vedette y saliendo al escenario ante un público impávido, junto a Francisco Casas, con quien creó el colectivo “Las Yeguas del Apocalipsis”, desenfadado y quizás desenfrenado… al menos ese es el personaje que se detalla frente a quienes nos sentamos a escucharlo.

imagen tomada de magazines.documenta.de

Si bien lo de marica no es gratuito, dejarlo en ese estado es simplemente quedarte con la figura que polemiza y no con la persona que tiene algo adentro por desencadenar. Habla de sexo y de drogas sin prejuicios. Los verbos son coger y jalar. Usa el Lemebel, apellido de su madre, y no el Mardones, el apellido que cada vez que escucha lo hace “regresar a la próstata de su padre”. Cucalón le pregunta sobre su necesidad de ‘retornar al útero materno’. Él responde con una historia, cuando bebió, todavía sin saber caminar, aguas servidas (llevándose los dedos a la boca para demostralo: “Todavía lo hago” dice y el auditorio lanza la carcajada) y luego de dos días la barriga le parecía un globo completamente lleno de helio, como los niños famélicos del África. Toma viada y respira. Alguien a mi lado dice que le duele el trasero por estar sentada tanto tiempo. unas estudiantes detrás están dormidas. Hay escritores por algún lugar del salón, el Viceministro de Cultura está a menos de un metro de nosotros. Solo queda observar y dejar que el punchline dibuje la sonrisa o desencaje el rostro de los que estamos aquí. Lemebel sabe lo que quiere y van en crescendo. La iea es que la resaca debe curarse de alguna manera y poco a poco va adquiriendo vuelo, campo para hablar.

Lo llevan al médico y le mandan purgantes. Al rato juega a la excresión y puede ver a un pequeño sapo que sale de él. Sí, había ingerido huevos de sapo que se habían desarrollado dentro de él. Debe tener la imagen bien grabada para traerla en la conersación. Todos ríen, acompañnado el sonido con un “¡iuuuuuck!”. “Las locas son chistosas”, dice alguien. Gabriela Alemán prefiere decir que “los cronistas que conoce son todos graciosos”. Le creo, los escritores tienden a ser muy serios.

imagen tomada de culturaenmovimiento.cl

No es un ser de ficciones. Estuvo alguna vez en un taller de literatura en el que escribió cuentos junto a viejas aburridas. Puede decir que se ganó la beca Guggenheim en 1999 y se gastó todo el dinero del premio, sin hacer nada (algo sobre una investigación que retrataba desde el pasado judicial chileno la historia de los homosexuales). Cuando le pidieron el texto terminado, envió el índice. Sobrevivió a eso, como a otras cosas, el golpe de la muerte de su madre “hace 5, 6 ó 7 años”, todavía lo marca, pero consigue sortearlo. Su única novela fue “Tengo miedo torero”, del 2001. De ahí ha preferido sortear los caminos de una realidad que se vuelve ya en sentencia y en memoria. Pedro Lemebel recuerda muy bien muchas cosas y las cuenta con lujo de detalles, aunque a veces olvida los términos precisos para algunos objetos. “La esquina es mi corazón” es un gran libro de crónicas, y “Serenata Cafiola” es su última publicación (que en la Feria del Libro está a 23 dólares, algo cara para mí), siempre tratando de dejar para sí y para sus lectores algo de lo que cuenta pero no como un deseo de “llegar”, sino de incitar. Eso lo convierte en alguien com pocos.

Lemebel llega sin vestido y sin zapatos de taco. Todo de verde, de verde marcial, casi, y de esa paradoja nadie es consciente. Hombre de izquierda, ¿loca de izquierda? No se puede estar más al margen que ser eso. En Chile, ayudó al Frente Patriótico Mauel Rodríguez a derrocar a Pinochet, a través del diseño de la portada de la novela “La montaña es algo más que una inmensa estepa verde”, de Omar Cabezas, libro insigne de la revolución sandinista en Nicaragua, para distribuirla en Santiago. ¿El resultado? Una imagen de Sandino, con la cordillera detrás: como si fuese un afiche de un western. Lemebel ríe cuando cuenta esto.

Lemebel y Francisco Casas, “Las yeguas del Apocalipsis”, imagen tomada de www.lanacion.cl

Entonces cierra el acto con un deseo en forma de historia. Habla de que hace poco estuvo en Argentina. Que lo invitaron al Malba y entre las cosas que pidió, pues había un “taxiboy”: puto, gigoló, prostituto, como se le pueda decir por acá… Gastón se llamaba y era de Tucumán. Lo vio, peor lo dejó de lado por jalar y beber. Se le fue la mano, habló de él cuando le tocó estar en el acto al que debía ir. Gastón lo escuchó y casi salta de la emoción cuando pronunciaron su nombre. Pedro le volvió a perder la vista y ya, pasado de copas y de todo, acostado en el cuarto, en la cama, siente un codazo y se levanta. Era Gastón: “Pedro… te tengo que coger, me están pagando”, le dijo. Y Lemebel lo repite frente a todos, cuenta ese acto de honestidad en el sexo y nadie sabe si reirse. Yo me río. Pedro da un walk in the wild side y para algunos fue simplemente demasiado.

imagen tomada de farm3.static.flickr.com

Chinese Democracy: una reseña

imagen tomada de latimes.com
Lo primero que uno puede pensar o percibir al escuchar el nuevo álbum de Guns and Roses (con casi 15 años de no aparecer música nueva del grupo) es que se trata de un trabajo que si bien se ha demorado en aparecer, lo ha hecho con cierta contundencia en lo musical. Y no hablo estrictamente de la producción, que es mucho mejor que, digamos, el último emprendimiento de Metallica… un simple detalle: la mezcla y masterización del disco permite escuchar absolutamente todos los sonidos y no hay, eso sí es necesario resaltar, un solo volumen eterno y lacerante, amenazando con saturar lo que escuchas.

Solo por eso se le agradece a W. Axl Rose que se haya tomado su tiempo.

Pero por otro, esa contundencia radica en un puñado de canciones que logran su objetivo: ser escuchadas por fans y por seres excépticos que dudaban de la realidad de este disco (entre esos me cuento yo). Por lo que simplemente con tenerlo en las manos ya suena a triunfo, o a obstinación. El punto de las canciones es en el que me mantengo. “Chinese Democracy” tiene 14 de las que, sin exagerar 10 se convierten en favoritas. En cierto sentido, “Chinese…” es deudor de “Appetite for Destruction”, el primer disco del grupo (y gran álbum, en general), en el que nada parece estar sobrando. Si bien se puede considerar a “Chinese…” como el resultado de un ego impresionantes, como los fueron el álbum doble “Use your illusion”, con canciones que podían ser desechadas o eliminadas, en esta ocasión Axl intentó demostrar que su ego puede ser encausado, sin problemas, sin temores o equivocaciones.

La gran diferencia está en que el capricho de sacar el disco adelante (quizás el más caro de la historia, con un costo de 30 millones de dólares – que es una broma, en realidad costó 17 mil dólares-, con 14 estudios de grabación involucrados en diversas partes del mundo y un desfile de músicos e ingenieros que a veces podría asustar) y demostrar que puede hacerse, que las canciones están a la altura y que tienen la fortaleza necesaria para un mundo en que el rock está lleno de cierta nostalgia y dolor, por obra y gracia de muchachos y muchachas que buscan sentir dolor porque es necesario hacerlo. En sí, es la vieja actitud del rock en un conglomerado de sonidos que son de ahora, actuales.

imagen tomada de californiasound.wordpress.com

“Chinese Democracy”, el tema que abre el disco, con un Axl Rose que utiliza esa voz grave que suena a sarcasmo como evidencia de lo que está por venir. Es un gran tema rock, con una melodía que es un golpe en una sola nota, hasta llegar al coro, donde la agresividad se disfraza de una leve variación que puede ser, tranquilamente, cantada en conciertos.

“Shackler’s Revenge” suena al Guns and Roses de “Oh my God”, ese tema que apareciera en el soundtrack de “End of days”. Hay una idea de música industrial dando vueltas, con un estribillo que redunda hasta el infinito y más allá.

“Better” es la primera gran canción del disco, con un Rose capaz de cantar: “No one ever told me when I was alone/ they just thought I’d know better, better”. Todo lo compacta y compleja que pueda sonar una canción la tenemos en este tema, compuesto por Rose y Robin Finck (quien fuera guitarrista del grupo, siendo antes miembrom de Nine Inch Nails y ahora, pues de regreso a la banda de Reznor) que consigue su clímax con el coro y ese gran grito, no forzado del cantante que te dije: “Ey, estoy de regreso”.

“Street of dreams” es una canción que ya circulaba por ahí bajo el título de “The Blues”. La melodía que se maneja en este tema es simplemente fabulosa.

“If the world”, Guns anr Roses retomando ese lado peninsular y español que intentaran en el cierre de “Double Talkin’ Jive”. Esta vez es una canción completa que cumple con su función y no desentona con el resto del disco.
“There was a time”, un gran solo que cierra la canción, construido por Robin Fink y Buckethead (otros de esos miembros del grupo que han dado vueltas por ahí).

“Catcher in the Rye”, estribillo de Oh oh oh que sirve para ser repetido hasta la eternidad. Gran melodía en el puente de la canción y, obviamente, un tema que hace referencia a aquellos seres que discretamente observan en un libro como “El cazador en el centeno” un manual para acabar con los que consideran despreciables.

“Scraped”, una de las canciones menos contundentes, incluso con ese inicio que no puede ser más Alvin y las ardillas.

“Riad N’ the Bedouins”, al Axl agudo que da revista a una serie de cambios y riffs. Uno de los grandes temas del disco, desde luego. Ese rock que suena a “Nightrain”, de cierta manera. Un gran solo de Ron “Bumblefoot” Thal, aunque el de Buckethead se lleva el premio.

“Sorry”, podría ser un blues versión Axl Rose, el mismo beat y la misma nostalgia. El bajo de Tommy Stinson es la guía de todo el movimiento que hay en el tema. Ese camino al paredón en el que Rose canta: “Nobody owes you/ not one goddamn thing/ you know where to put your/ just shut up and sing”. Sebastian Bach ayuda a su amigo con unos coros por ahí.

“I.R.S”. Otro gran tema del disco. Es inevitable no presionar ‘repeat’ cuando se termina.

“Madagascar”, este es quizás el gran tema del disco. Una balada sobre la desazón, la derrota, la sensación de pérdida como humanidad, que se conjuga en la parte central con una potente yuxtaposición de audios que vienen de discursos de “Braveheart”, “Missisipi Burning” y “Cool Hand Luke” (el mismo ‘bite’ que utilizaran en la introducción de “Civil war”), así como todo un clásico de la conciencia humana: el “I have a dream”, de Martin Luther King jr.

“This I love” es la única canción escrita en su totalidad por Axl Rose, en clave de power ballad, en la que Rose afirma, como un sentimental empedernido, que él tiene algo de bueno: “There is a special light/ still shining bright/ and even on the darkest night/ she can’t deny”.

“Prostitute” cierra el álbum. Rock puro a tus oídos. Siempre el cierre de un disco tiene que ser contundente y esta vez es así. No como fue en su momento “Paradise City”, pero algo se puede rescatar.

imagen tomada de ocaldeirodameiga.iespana.es

En definitiva, “Chinese Democracy”, cuyo título ya es un planteamiento político de por sí, es un gran disco; evidencia de que Axl Rose puede dirigir, más allá de sus choques y mala fama, a un grupo de grandes músicos y ofreer un puñado de temas que si bien van a arrojar una pregunta evidente al inicio: ¿Dónde está Slash? Ofrece una respuesta pronta e inmediata: En Velvet Revolver y no interesa.

Decibel 140

imagen toamda de masquieroamisperros.blogspot.com

Me han pedido que haga de jurado de un concurso de cuentos cortos, microcuentos, reducidos hasta la mínima expresión, que se lo ha denominado “Decibel 140″, que más allá de ser un simple concurso (para alguien, de seguro, será fácil denominarlo así) es también evidencia que todos estos espacios producto de la tecnología pueden ser plataforma de algo con cierto valor (para todos esos que se quejan o reniegan de la web como generadora de algo que en realidad puede funcionar muy bien).

Para concursas en Decibel 140, de cierta manera, debes tener una cuenta en Facebook (aunque con email basta). Las bases son las siguientes:

decibel 140 es un concurso cuya finalidad es desarrollar la capacidad creativa de cada persona mediante la escritura de cuentos.
Los requisitos son los siguientes:

a) La extensión del texto no debe sumar más de 140 caracteres (incluidos los espacios).

b) Los trabajos se receptarán a partir del lunes 23 de noviembre, hasta el domingo 7 de diciembre de 2008.

c) Los cuentos podrán presentarse directamente en esta pared, al siguiente correo electrónico mfpasaguayl@gmail.com, o a la persona que les informó sobre el concurso.

d) Se admitirá sólo un cuento por persona.
El premio para el ganador será la publicación de su texto en un tema de discusión del grupo deci(B)eles, y una orden de compra de 40 dólares en Mr. Books.

El jurado estará conformado por:
Tina Zerega
Ma. Fernanda Ampuero
Michael Horswell
Eduardo Varas
Ma. Fernanda Pasaguay L.

Esperamos su participación y colaboración en la difusión del concurso.

imagen tomada de agirregabiria.net

Así que el llamado es a aquellos que quieran participar, pues a hacer click, a pensar una historia y una forma creativa de resolverla, como aquella que ganó el concurso en el blog de BRian Clark, copyblogger.com, que dio origen a este: “Time travel works!” the note read. “However you can only travel to the past and one-way.” I recognized my own handwriting and felt a chill.

Esperamos sus historias…

El color del dinero y el de la estupidez

Leo dos cosas, una de ellas la dejo reposar en mi cabeza, la otra simplemente es señal de cómo la tontería nos rodea y puede hasta seducirnos. Primero vamos por lo anecdótico. Resulta que el Vaticano acaba de perdonar a John Lennon por la famosa frase “Los Beatles son más famosos que Jesucristo”.
imagen tomada de beatlesperu.com
La nota de Reuters dice: “El comentario de John Lennon, que provocó una profunda indignación principalmente en Estados Unidos, tras muchos años suena sólo como un alarde de un joven inglés de clase trabajadora que enfrentó un inesperado éxito, tras crecer con la leyenda de Elvis y el rock and roll”, dijo Osservatore Romano, el periódico del Vaticano. El artículo, conmemorando el aniversario número 40 de “The White Album” de los Beatles, siguió alabando a la banda pop. “El hecho es que 38 años después de separarse, las canciones de la dupla Lennon-McCartney han mostrado una extraordinaria resistencia al paso del tiempo, convirtiéndose en una fuente de inspiración para más de una generación de músicos pop”, añadió”.

Luego te ríes y no te queda más que decir una frase que cuadra a la perfección con esto: “bonita está la pendejada”.

imagen tomada de aparalleluniverse.wordpress.com

Pero en realidad la pendejada está en otro lado. Ceñida, dura, descarada y desagradable. La comisión auditora nombrada por el Gobierno para revisar la deuda externa del país presentó su informe el jueves y fue la cosa más espantosa que he visto en mucho tiempo. Digamos que es algo que ya sabíamos todos, pero que en este momento hay páginas, un documento listo al que podemos acercarnos y revisarlo. En síntesis, hubo anomalías e irregularidades en varios tramos y negociaciones de la deuda los últimos 30 años; con ejemplos como personas que estaban en el Ministerio de Finanzas y al mismo tiempo tenían relaciones con un bufette de abogados representante de tenedores de bonos. Jueces y parte. Lo peor es saber que hace más de 10 años, el Estado tuvo la posibilidad de reducir o terminar los montos de la deuda pero rechazó la oportunidad, porque algunas autoridades lo prefirieron así.

imagen tomada de flickr.com

¿Y qué ha hecho el Gobierno? Algo que me suena interesante: suspender los pagos de las deudas y llamar a consultas a abogados y otras instancias de arbitrajes para estudiar qué posibilidades hay de acabar con lo ilegal (además que, por otro lado, pedir a la Fiscalía iniciar instrucciones para dar con los culpables y acusarlos de, por lo menos, traición a la patria). Esto ha significado, de entrada, que el Gobierno de Brasil llame a consulta a su Embajador en Ecuador (el paso previo para romper relaciones diplomáticas), debido a un crédito que el Gobierno ecuatoriano hiciera al banco brasileño Bndes y que el Presidente Correa decidiera no pagar hasta que la instancia de arbitraje extranjero resolviera el dilema: si el dinero lo usó el país o la empresa constructora Odebrecht (de origen brasileño) para la construcción de una hidroeléctrica.

imagen tomada de daylife.com

Lo cierto es que esto resulta una medida única en el mundo y me asombra que sea así. Y yo, que he sido reacio y soy reacio a este Gobierno, tampoco eso me va impedir reconocer que aquí y ahora existe algo interesante y que en momentos de crisis mundial me devuelve la fe en las posibilidades de un país tan rico como este… aunque siempre te queda el bicho despierto de si será o no una cortina de humo… y eso lo sabremos más tarde que temprano. Por lo pronto, con los ojos abiertos y la esperanza puesta en una idea de justicia.

Those were the days….

imagen tomada de wikipedia.org

John Lennon decía que sus mejores shows fueron aquellos que dieron en Hamburgo, donde salían a tocar para poder comer a diario, donde les pagaban una miseria, donde tocaban por horas y en donde debían consumir pastillas para permanecer despiertos. Los Beatles en Hamburgo es parte de toda esa mística que rodea a los fab four.

14 años atrás yo estaba desarrollando esa pasión por la música de Los Beatles (por cierto, les recomiendo este gran post de Il Corvino sobre el White Album, imperdible) que se manifestaba en escuchar todos los discos que conseguía hasta memorizar los arreglos, uno a uno, reconocer de quién era cada voz, quién se alistaba a tocar la guitarra o la pandereta. Distinguir que Paul y Ringo eran los zurdos del grupo, más visible el bajista, desde luego. Reconocer ese estilo tan peculiar de tocar que tenía George o la aproximación de Lennon a la guitarra (como si fuese un banjo). En esa época de descubrimiento era muy feliz. Y fue justo ahí cuando un amigo llegó a casa con una película. “Tienes que verla”, me dijo. En un momento pensé que era porno, pero me lo negó. “Son Los Beatles en Hamburgo”, me dijo. Y la vimos.

“Backbeat” en mi memoria era un biopic musical que retrataba con cierta fidelidad lo que pasaba en esa época: John el líder, Paul el más empeñado en la música, George el niño que quería ser adulto, Pete Best (Ringo no entrará nunca a escena en este filme) el baterista que no es parte de nada y Stuart Sutcliffe, el primer bajista y malo que tuvo el grupo, parte importante de la leyenda (por ahí se lo puede encontrar en la portada del Sgt. Peppers. El filme, de Ian Softley, se centra en la relación de Lennon y Sutcliffe, amigos de escuela de arte que llegaron a ser íntimos, a tener casi una cercanía ‘amorosa’ (dentro de lo que eso puede significar entre dos amigos) y no en un asunto homosexual, sino de amor entre dos amigos que se sostienen, se apoyan y que son capaces de sacrificios por ese amor que se sienten. Sutcliffe abandona en primer momento su pasión verdadera: el arte, por seguir a su amigo Lennon en su sueño de rock and roll. Luego sería John el que entendería que el camino de su amigo es el arte y aceptaría su salida del grupo.

Eso le daría la vida a otra relación importante para el rock and roll: Lennon/McCartney.

Lo que recuerdo, y lo tengo bien marcado en la memoria, la sensación de desconsuelo cuando empezó el filme y pude escuchar: “Lennon, tío, ezo esss una mierda”. El golpe fue muy duro. Pero pude ver la película porque la pasión era más grande. Con felicidad, incluso cuando la historia se diluye y Stuart muere, joven, el mito de la estrella que se queda así, silenciada. El golpe de John (“In my life” es una demostración de ese amor por la gente que ya no tiene a su alrededor), la ira y el coraje que está ahí, presente. Lennon, en una de las últimas secuencias de la película, con Los Beatles ya algo famosos en Hamburgo por el disco que grabaron junto a Tony Sheridan, dan un show donde hay muchas personas. John empieza con “Love me tender”, el tema que Stuart cantaba y sólo llega a los tres primeros compases, la corta, “a la mierda”, y empieza el conteo para darle a “Twist and shout”.

No es una gran película, es un documento para fanáticos. malos encuadres, actuaciones un tanto antisépticas: Stephen Dorff es Stuart, Ian Hart hace a Lennon y Sheryl Lee interpreta a Astrid Kirchherr, el interés amoroso de Sutcliffe y de Lennon en la película, que los termina separando de cierta manera, quien además es la persona que ha documentado la estadía de Los Beatles en Hamburgo con sus fotografías famosas. También aparece un personaje importante en la historia del grupo: Klaus Voorman, artista, que ante el impacto de verlos tocar en vivo, se decide a tocar bajo. Luego sería miembro de bandas de John y George, además de diseñar la portada del Revolver.

Sin embargo, lo que sí es fabuloso es esa banda sonora que consiguió crear un súpergrupo que duró poco, concebido para retratar esa etapa ccasi ‘punk’ de esos shows (donde Lennon saludaba “Ladies and genitals”). El grupo estaba formado por:

Y se llamaban a sí mismos “The Backbeat band”. Tocan clásicos del rock and roll (el asunto de derechos de los temas de Los Beatles se convierte en un impedimento); eso, en medio de un filme medianamente decente, revela que hay cosas que se pueden rescatar.

Hace una semana pude sintonizar, sin querer, la película por TNT (claro, la versión con cloro, con desnudos difuminados y sin malas palabras), pero algo es algo. Siempre viene bien recordar esas cosas que veías cuando niño.

La feria del libro

Algo que se ha planificado durante 5 meses (y que extrañamente ‘choca’ en sus fechas con el encuentro literario de Cuenca, con más de 30 años de vida) ya llega a su fin de organización y empieza su desarrollo como espacio para acercar la literatura al lector común y corriente. Hay un frase dentro de todo esto que resulta impresionante, por lo bajo: ““Queremos darle la oportunidad a Quito y Guayaquil de ser los escenarios de este circuito internacional de la cultura, y que el pensamiento crítico reemplace al libro de autoayuda”. Dictamen del Ministro de Cultura.
Pedro Lemebel, imagen tomada de elrancahuaso.cl

Y no es que no le crea al Ministro; es más, quiero creerle eso con fuerza. No sé cuán posible eso, pero mientras tanto hay que aprovechar la oportunidad y ver si en definitiva, por primera vez en mi vida, el Estado organice algo que involucre lo literario, ver y opinar sobre lo literario (más allá de cualquier impresición u oportunidad para resaltar algún concepto político que quizás no valga la pena referirise ahora). Es lo que se esperaba en el país y eso es lo que hay que tomar en cuenta, desde el 25 al 30 de noviembre.

Entre los invitados están (y tomo un pedazo de la nota de diario El Telégrafo): “William Ospina (Colombia), Mempo Giardinelli (Argentina), Paco Ignacio Taibo (México), Alonso Cueto (Perú), Julio Villanueva (Perú), Pedro Lemebel (Chile), Jorge Bocanera (Argentina), Wendy Guerra (Cuba), Leonardo Padura (Cuba), Rafael Courtoisie (Uruguay), Alberto Barrera (Venezuela), entre otros, estarán junto a 42 ecuatorianos representantes de las letras, la crónica y el cine. El Encuentro de Cronistas: De la Realidad a la Imaginación tendrá entre sus invitados a Daniel Samper Pizano (Colombia), Bianca Ramoneda (Brasil), Leila Guerrero (Argentina) y Fabricio Mejía (México). Paralelamente se realizará un taller de crónica periodística, dirigido por Alberto Salcedo Ramos, de Colombia, el cual, según Pablo Salgado, director de Comunicación del Ministerio, estará dirigido a profesionales de los medios locales“.

Paulo Lins, imagen tomada de overmundo.com.br

Ahora sí, una lista de las atcividades que considero las más sobresalientes de esa feria, acá en Quito (si pongo todas no termino):

Martes 25 11:00 a 13:00

  • Encuentro de Cronistas,
    de la realidad a la imaginación.
    Acto: Presentación crónica-video
    Participa: Pedro Lemebel (CHI)

15:00 a 17:00

  • Encuentro de Cronistas,
    de la realidad a la imaginación.
    Acto: Conversatorio.
    Participan: Julio Villanueva Chang (PER) y Juan Fernando Andrade (ECU)


18:00 a 19:30

  • Encuentro iberoamericano de escritores:
    Palabra y ficción.
    Acto: Mesa redonda:
    “Lo negro de la novela negra”.
    Participan: Mempo Giardinelli (ARG), Leonardo Padura (CUB), Paco Ignacio Taibo II (MEX), y Galo Mora (ECU).

20:00 a 21:00

  • Palabra y ficción
    Acto: Entrevista
    Participan: Paulo Lins (BRA) y Alfonso Espinosa (ECU)

Miércoles 26. 09:00 a 11:00

  • Encuentro de cronistas,
    de la realidad a la imaginación.
    Acto: Conversatorio.
    Participan: Leila Guerriero (ARG) y Carlos Andrés Vera (ECU).

11:00 a 13:00

  • Encuentro de cronistas,
    de la realidad a la imaginación.
    Acto: Conversatorio.
    Participan: Fabrizio Mejía Madrid (MEX) y Gabriela Alemán (ECU)

16:00 a 18:00

  • Encuentro de Cronistas, de la realidad a la imaginación.
    Acto: Mesa Redonda:
    “¿De qué se ocupa la crónica latinoamericana actual?”.
    Participan: Daniel Samper Pizano (COL), Leila Guerriero (ARG), Julio Villanueva Chang (PER) y Fabrizio Mejía Madrid (MEX)
    Modera: Carlos Andres Vera (ECU)


20:00 a 21:00

  • Encuentro iberoamericano de escritores:
    Palabra y ficción.
    Acto: Conversatorio “La novela negra en Ecuador”
    Participan: K.J. Wishnia (EU), Santiago Páez (ECU) y Leonardo Wild (ECU)

Jueves 27. 18:00 a 19:30

  • Encuentro iberoamericano de escritores:
    Palabra y ficción.
    Acto: Mesa redonda: “La estética de la brevedad”.
    Participan: Alejandro Zambra (CHI), Rafael Courtoisie (URU), Julio César Londoño (COL) y Cristóbal Zapata (ECU).

19:30 a 21:00

  • Encuentro iberoamericano de escritores: Palabra y ficción.
    Acto: Entrevista.
    Participan: Pedro Lemebel (CHI) y Juan Carlos Cucalón (ECU)

Viernes 28. 15:00 a 16:00

  • Encuentro iberoamericano de escritores.
    “Breve panorámica de la narrativa actual”
    Participan: Jesús David Curbelo (CUB), César Zapata (RD), Carlos Montemayor (MEX) y Humberto Vinueza (ECU)

Sábado 29, 18:30 a 20:00

  • Encuentro con la
    literatura China.
    Participan: Cheng Qirong, Lu Wenhu, He Liwei, Xu Xiaobin.
    Traductora: Yang Ling
Alonso Cueto, imagen tomada de notasmoleskine.blogspot.com

Así que los que viven en Quito, por favor, no duden en llegar al Centro de Convenciones Espejo y encontrar las salas que sean de su agrado, según las actividades.

Animosidades literarias

imagen tomada de grupobusetadepapel.blogspot.com

Como anécdota debe dar risa, en definitiva. Cada vez que en el blog de Buseta de Papel (que últimamente ha colocado excelentes posts) colocan el nombre Leonardo Valencia, algo salta, se circuita y debe estallar la pólvora de una idea que se supone trata de invalidad lo ‘nacional’. No me queda más que reír… hacer el movimiento de los dedos que Uma Thurman realiza en Pulp Fiction para definir a los square… Sí, el cuadrado como síndrome, síntoma, acción y reacción en los discursos actuales, que de cierta manera rozan lo político, pero en este caso es estructamente literario, aunque con ciertas dosis de convento.

El post que han colocado el lunes pasado es el texto de presentación en Argentina de la última novela de Valencia, ‘Kazbek’, escrito por César Vásconez, poeta y crítico local residente en Buenos Aires. Me parece un buen texto introductorio que cumple con la función de darle al oyente/lector el deseo de leer la novela. Yo en este caso lo tengo, esperaré a que llegue por acá. Transcribo algunos pasajes de ese texto:

“Ahora que el Internet ha cambiado nuestra manera de leer, volviendo dispersa nuestra percepción, ojeamos todo superficialmente, saltando de un portal a otro con un hastío creciente frente a la sobreabundancia de información prescindible; no está nada mal que venga una novela para cuestionar la forma en que leemos. Nabokov tenía razón cuando afirmaba que el mejor personaje que un escritor puede inventar es a su lector.

En Kazbek (Editorial el Funambulista, Barcelona, 2008), la última novela de Leonardo Valencia, la metamorfosis que se opera en la lectura – entendida como visión y contemplación – no es concesiva: “(…) no se le debe exigir nada al artista, salvo que sea consecuente consigo mismo. Por eso hay que recibir la obra de un artista como un regalo destinado a sabotear el hambre del lector. Cuando éste quiere algo en concreto y el artista piensa en lo que el lector espera, y crea para satisfacerlo, el arte ha muerto, sostiene el señor Peer. Sería como regalarle un espejo, añade, verá su propio rostro al precio de cubrirle el horizonte.”

Desde la publicación de su primer libro de cuentos, La Luna Nómada en 1995, Leonardo Valencia ha venido construyendo una de las obras más exigentes de la literatura latinoamericana actual. Desafiando las ideas preconcebidas que se tiene de un autor según su origen geográfico, ha asumido el riesgo de una escritura nómada, donde el viaje es una exploración poética del mundo. En términos locales, su obra ha venido a significar una ruptura, ya que fue uno de los pocos que leyó críticamente el canon oficial ecuatoriano, bastante apolillado y lleno de efigies sobrevaloradas; además, tuvo la generosidad de confrontar a la literatura ecuatoriana con otras tradiciones literarias; apropiándose de ellas, pues en realidad son nuestras.

Siempre reclamó para sí una absoluta libertad de imaginación, pues la ficción no necesita de un programa político, sino de un mapa ético y estético, así lo demuestran El Desterrado (2000), su primera novela y El Libro Flotante de Caytran Dölphin (2006). (…)

Kazbek es un intento lúdico de dialogar con la poesía desde la novela, no como si fueran dos géneros separados o enemigos; pues lo narrativo no excluye lo poético, se funda en ello: “En tu lugar de origen corrías el riesgo más grande: el espacio cerrado. Sospechabas que las raíces están sedientas de entierro”, escribe Kazbek. Este acercamiento a su fuente primigenia la lleva a reconocerse como un afluente poderoso que ha brotado de ella, por que la novela es también una forma poética”.

Mark Axelrod, Leonardo Valencia, Leopoldo Brizuela, Claire Keegan y Carlos Gamerro, en el FILBA de este año, imagen tomada de leonardovalencia.com

El texto completo lo pueden leer en el blog de Buseta.

Y justamente en el blog se pueden enc0ntrar con los comentarios más recalcitrantes y absurdos posibles. Inmediatamente uno consigue pensar en esa animosidad presente en el país hacia la obra de Leonardo por una de las razones que César señala y que transcribí arriba. Desde acusarlo de utilizar elementos que usa Bolaño (¿?) (y quien lo dice exige que alguien le demuestre lo contario… por Dios), por usar nombres que no suenan a ‘nacionales’, o que si uno acepta esa literatura es porque eres parte de un grupo de ‘clarividentes’… no sé… tonterías eternas.

César Vásconez, imagen tomada de facebook.com

Lo más gracioso de esto (y sí que es gracioso) es que se lanza un debate de una novela que no llega al Ecuador, que no ha sido leída y ya se la destruye… Cuando, en el peor de los casos (no se trata tampoco de defender lo que no se ha leído) la duda es quizás el camino a seguir. Pero supongo que para muchos no exixte esa posibilidad, ni remotamente, y en esas pretensiones lo único posible es reír (por no llorar) y reconocer que esas animosidades son el pan de cada día, especialmente hoy, que se busca algo que suene a Ecuador… cuando todo, aboslutemante todo lo que este país suena a Ecuador (aunque no lleve apellidos más castizos).

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 33 seguidores